Paralelo a las vías de tren, entre las estaciones de Ueno y Okachimachi, se encuentra el mercado de Ameyoko. No aparece en ninguna lista de "10 cosas que hacer en Tokyo", ni siquiera en todas las guías de viaje, pero es un lugar con encanto asiático.
Dicen que es el último mercado callejero que queda en Tokyo, que es una reliquia del mercado negro aparecido después de la Segunda Guerra Mundial. Dicen.
Yo digo que es un Tokio distinto a los otros Tokios. Es uno de los miles de Tokios que existen y uno que está hecho para mí. Es un Tokio de sabores, texturas y comida. Pero, sorprendentemente para aquellos que han visitado otros mercados callejeros, no es un Tokio de olores. Venden pulpo, atún, sardinas, frutas, especias, tés... y sin embargo los olores no te marean ni embriagan. No son olores intensos que molestan.
Es, como Tokio mismo, impoluto. Es, como Tokio mismo, una delicia para los sentidos.
El mercado de Ameyoko
Pescados
¡Fresco, fresco!
Y esta fue mi comida. Dentro de las bolas, por sorpresa, tentáculo de pulpo